martes, 7 de noviembre de 2017

El 155 y la vuelta a la legalidad

Los ciudadanos de Cataluña pueden vivir de nuevo bajo el paraguas y el amparo de la legalidad. La aplicación del artículo 155 no ha sido un capricho, ha sido una medida meditada y consensuada que ha permitido volver al marco Constitucional, apostar por la convivencia y restaurar el autogobierno. Que nadie nos engañe, el artículo 155 ha sido la mayor expresión de democracia y de la aplicación del Estado de Derecho, y ha sido en beneficio de todos. Quiero reiterar mi agradecimiento al PSOE y C,s, así como a otras fuerzas políticas, el apoyo a las medidas propuestas por el Gobierno de Mariano Rajoy al amparo del artículo 155, que hemos aprobado en el Senado con un respaldo del más del 80% de la Cámara. El 155 no supone solo la vuelta a la legalidad, sino también implica devolver la igualdad a todos los ciudadanos y aportar certidumbre a las empresas que, aunque siguen abandonando Cataluña, lo hacen a un ritmo menor. La actitud de Mariano Rajoy y de todo el Gobierno ha sido clave en todo este proceso. Ha primado la responsabilidad, la prudencia y la cordura. Desde el Partido Popular seguiremos trabajando para restaurar la convivencia y acabar con el clima de confrontación al que el anterior gobierno de la Generalitat ha llevado a la sociedad catalana. Puigdemont ha demostrado su falta de seriedad y su carencia de principios al abandonar su propio proyecto y a las personas que le han secundado y han confiado en él. Se ha parapetado en sus consejeros y los ha embaucado con unas ideas disparatadas y faltas de rigor y, cuando se ha impuesto la Ley, ha huido. Ahora busca nuevos aliados en otros países de Europa pero allí su discurso no tiene eco porque allí, ahora, es un prófugo. Que no engañe, que no intente trasladar a Europa una imagen falsa de nuestro país. En ningún caso podemos aceptar las acusaciones de déficit democrático en España; nuestro país es una democracia consolidada en donde existe la separación de poderes y la justicia funciona. Lo que tienen que hacer ahora es ser coherentes y asumir las consecuencias de sus actos irresponsables. Aquí no tenemos presos políticos, en España, como una democracia que es, hay políticos presos. El próximo 21 de diciembre los catalanes podrán votar con todas las garantías democráticas y podrán elegir libremente a su Parlamento y esto, no nos olvidemos, es posible gracias a la aplicación del 155 y de la actitud responsable de nuestro gobierno y en particular de nuestro presidente, Mariano Rajoy.

O 155 e a volta á legalidade

Os cidadáns de Cataluña poden vivir de novo baixo o paraugas e o amparo da legalidade. A aplicación do artigo 155 non foi un capricho, foi unha medida meditada e consensuada que permitiu volver ao marco Constitucional, apostar pola convivencia e restaurar o autogoberno. Que ninguén nos engane, o artigo 155 foi a maior expresión de democracia e da aplicación do Estado de Dereito, e foi en beneficio de todos. Quero reiterar o meu agradecemento ao PSOE e C’s, así como a outras forzas políticas, polo apoio ás medidas propostas polo Goberno de Mariano Rajoy ao amparo do artigo 155, que aprobamos no Senado cun respaldo del máis do 80% da Cámara. O 155 non supón só a volta á legalidade, senón tamén implica devolver a igualdade a todos os cidadáns e aportar confianza ás empresas que, aínda que seguen abandonando Cataluña, fano a un ritmo menor. A actitude de Mariano Rajoy e de todo o Goberno ten sido clave en todo este proceso. Primou a responsabilidade, a prudencia e a cordura. Desde o Partido Popular seguiremos traballando para restaurar a convivencia e acabar co clima de confrontación ao que o anterior goberno da Generalitat levou á sociedade catalá. Puigdemont demostrou a súa falta de seriedade e a súa carencia de principios ao abandonar o seu propio proxecto e ás persoas que o apoiaron e confiaron nel. Parapetouse tralos seus conselleiros e seduciunos cunhas ideas disparatadas e faltas de rigor e, cando se impuxo a Lei, fuxiu. Agora busca novos aliados noutros países de Europa pero alí o seu discurso non ten eco porque alí, agora, é un prófugo. Que non engane, que non intente trasladar a Europa unha imaxe falsa do noso país. En ningún caso podemos aceptar as acusacións de déficit democrático en España; o noso país é unha democracia consolidada onde existe a separación de poderes e a xustiza funciona. O que teñen que facer agora é ser coherentes e asumir as consecuencias dos seus actos irresponsables. Aquí non temos presos políticos, en España, como una democracia que é, hai políticos presos. O próximo 21 de decembro os cataláns poderán votar con todas as garantías democráticas e poderán elixir libremente ao seu Parlamento e isto, non nos esquezamos, é posible grazas á aplicación do 155 e á actitude responsable do noso goberno e en particular do noso presidente, Mariano Rajoy.

martes, 24 de octubre de 2017

Malditos incendiarios

Es difícil explicar con palabras lo que siento, lo que sentimos los gallegos, después de la tragedia humana y medioambiental que hemos sufrido hace una semana. Lo primero que quiero hacer es mostrar, de nuevo, mi apoyo a las familias de las cuatro víctimas y pedir respeto para ellos. Para ellos y para los vecinos que han perdido sus casas y sus recuerdos. La Xunta de Galicia acaba de aprobar un paquete de ayudas para los afectados y desde el PP en el Senado impulsaremos una moción para solicitar la concesión de ayudas y subvenciones. Esa es nuestra función como políticos. Galicia no ha ardido sola, nos la han quemado. Lo han dicho el Presidente Alberto Núñez Feijóo y la Ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina; lo que ha sucedido hace una semana ha sido algo excepcional e intencionado. Lo que hemos vivido solo se puede definir como terrorismo. Los gallegos estamos cansados de tener que ver como arden nuestros montes y como ponen en peligro nuestras vidas. No ha sido un problema de falta de medios ni de mala gestión. No se pueden utilizar los incendios como herramienta política, no es sensato mentir y difundir bulos. Todos tenemos que luchar unidos contra los incendiarios, es la única forma de vencerlos e impedir que volvamos a vivir una situación como la del pasado fin de semana. Conozco, por mi etapa como Conselleiro de Medio Ambiente, el monte gallego y el trabajo y funcionamiento de las brigadas y solo puedo agradecerles su esfuerzo y su constancia. Sin ellos estaríamos hablando de una catástrofe todavía mayor; ellos forman parte de los héroes anónimos de esta tragedia. Pero tampoco podemos olvidarnos de los vecinos que de forma voluntaria colaboraron en la extinción y de todos aquellos que están denunciando a los que han prendido fuego a nuestro patrimonio. Que nadie tenga duda de que el peso de la ley caerá sobre ellos, sus acciones no quedarán impunes. Como lucense se me encoje el alma al ver calcinado el corazón de los Ancares, su flora y su fauna. Yo trabajaré, desde mi posición de portavoz del Grupo Parlamentario Popular en el Senado, para intentar restaurar poco a poco uno de nuestros espacios más emblemáticos. Es imposible recuperar nuestros árboles centenarios o los animales, pero debemos trabajar para devolver a nuestros bosques lo que es suyo y algunos desalmados les han arrebatado.  

Malditos incendiarios

É difícil explicar con palabras o que sinto, o que sentimos os galegos, despois da traxedia humana e medioambiental que sufrimos hai una semana. O primeiro que quero facer é expresar, de novo, o meu apoio ás familias das catro vítimas e pedir respecto para elas. Para elas e para os veciños que perderon as súas casas e os seus recordos. A Xunta de Galicia acaba de aprobar un paquete de axudas para os afectados e desde o PP no Senado impulsaremos unha moción para solicitar a concesión de axudas e subvencións. Esa é a nosa función como políticos. Galicia non ardeu soa, queimáronnola. Dixérono o Presidente Alberto Núñez Feijóo e a Ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, o que aconteceu hai unha semana foi algo excepcional e intencionado. O que vivimos só se pode definir como terrorismo. Os galegos estamos cansos de ter que ver como arden os nosos montes e como poñen en risco as nosas vidas. Non foi un problema de falta de medios nin de mala xestión. Non se poden utilizar os incendios como ferramenta política; non é sensato mentir e difundir falsidades. Todos temos que loitar unidos contra os incendiarios, é a única forma de vencelos e impedir que volvamos a vivir unha situación coma a do pasado fin de semana. Coñezo, pola miña etapa como Conselleiro de Medio Ambiente, o monte galego e o traballo e funcionamento das brigadas, e só podo agradecerlles o seu esforzo e a súa constancia. Sen eles estaríamos falando dunha catástrofe aínda maior; eles forman parte dos heroes anónimos desta traxedia. Pero tampouco podemos esquecernos dos veciños que de forma voluntaria colaboraron na extinción e de todos aqueles que están denunciando aos que prenderon lume ao noso patrimonio. Que ninguén teña dúbida de que o peso da lei caerá sobre eles, as súas accións non quedarán impunes. Como lucense encólleseme a alma ao ver calcinado o corazón dos Ancares, a súa flora e a súa fauna. Eu traballarei, desde a miña posición de voceiro do Grupo Parlamentario Popular no Senado, para intentar restaurar pouco a pouco un dos nosos espazos máis senlleiros. É imposible recuperar as nosas árbores centenarias ou os animais, pero debemos traballar para devolver aos nosos bosques o que lles é propio e algúns desalmados lles arrebataron.

lunes, 9 de octubre de 2017

Las consecuencias de la insensatez

Este domingo todos los demócratas hemos tenido la oportunidad de salir a la calle para defender la unidad de España. Una semana después del 1-O hemos podido comprobar las primeras consecuencias de la insensatez de Puigdemont y de todo el Gobierno de la Generalitat. No hay ninguna justificación para una declaración de independencia y es que, además, no va a producirse. El Gobierno, con el Presidente Mariano Rajoy al frente, seguirá velando para que se cumpla la Ley y se respeten la Constitución, los derechos y las libertades de todos los españoles. El Gobierno no va a negociar ninguna ilegalidad, no va a aceptar ningún chantaje. La negociación en democracia solo tiene un camino, el camino de la Ley. Lo ha dicho el Rey y lo ha reiterado Mariano Rajoy. Nuestro presidente es consciente de lo que está en juego y de la preocupación de toda la sociedad española, y estoy seguro de que hará lo que sea conveniente en cada momento, como ha hecho estos años atrás cuando España atravesaba la peor crisis económica. Ahora lo importante es actuar con prudencia y tranquilidad, pero con firmeza. No se puede dialogar con aquellos que se mantienen fuera de la Ley y que quieren, a toda costa, romper España. Todo el mundo está pidiendo una rectificación al presidente de la Generalitat, pero Puigdemont se empeña en hacer oídos sordos al clamor popular y ha decidido obviar las nefastas consecuencias que ya está provocando su deriva independentista. La biofarmacéutica Oryzon ha sido la primera en abandonar Cataluña y han seguido su ejemplo el Banco Sabadell, CaixaBank, Gas Natural y Eurona, entre otras muchas, sin contar las que lo están estudiando. Lo hacen para proteger sus negocios y a sus clientes y los mercados ya han premiado su decisión con fuertes subidas en bolsa. El Gobierno acaba de aprobar un decreto para facilitar el cambio de domicilio social de las compañías y evitar males mayores para la economía. A cada llamada a la sensatez Puigdemont responde con un desplante. Le pedimos que ponga fin más pronto que tarde a este sinsentido, que vuelva a la senda de la legalidad y que asuma que cada vez cuenta con menos apoyo social. Cuanto más dure esta deriva radical más profunda será la brecha que provocará en la sociedad catalana y en la española.  

As consecuencias da insensatez

Este domingo todos os demócratas tivemos a oportunidade de saír á rúa para defender a unidade de España. Unha semana despois do 1-O xa puidemos comprobar as primeiras consecuencias da insensatez de Puigdemont e de todo o Goberno da Generalitat. Non hai ningunha xustificación para una declaración de independencia e é que, ademais, non se vai producir. O Goberno, co Presidente Mariano Rajoy á fronte, seguirá velando para que se cumpra a Lei e se respecten a Constitución, os dereitos e as liberdades de todos os españois. O Goberno non vai negociar ningunha ilegalidade, non vai aceptar ningunha chantaxe. A negociación en democracia só ten un camiño, o camiño da Lei. Díxoo o Rei e reiterouno Mariano Rajoy. O noso presidente é consciente do que está en xogo e da preocupación de toda a sociedade española, e estou seguro de que fará o que sexa conveniente en cada momento, como xa fixo estes anos atrás cando España atravesaba a peor crise económica. Agora o importante é actuar con prudencia e tranquilidade, pero con firmeza. Non se pode dialogar con aqueles que se manteñen fóra da Lei e que queren, a toda costa, romper España. Todo o mundo está pedindo unha rectificación ao presidente da Generalitat, pero Puigdemont empéñase en facer oídos xordos ao clamor popular e decidiu obviar as nefastas consecuencias que xa está provocando a súa deriva independentista. A biofarmacéutica Oryzon foi a primeira en abandonar Cataluña e seguiron o seu exemplo Banco Sabadell, CaixaBank, Gas Natural e Eurona, entre outras moitas, sen contar as que o están estudando. Fano para protexer os seus negocios e aos seus clientes, e os mercados xa premiaron a súa decisión con fortes subidas en bolsa. O Goberno acaba de aprobar un decreto para facilitar o cambio de domicilio social das compañías e evitar males maiores para a economía. A cada chamada á sensatez, Puigdemont responde cun desplante. Pedímoslle que poña fin máis pronto que tarde a este sen sentido, que volva á senda da legalidade e que asuma que cada vez conta con menos apoio social. Canto máis dure esta deriva radical máis profunda será a brecha que provocará na sociedade catalá e na española.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Legalidad, convivencia y democracia

Qué nadie nos haga creer lo contrario, lo que está sucediendo en Cataluña tiene unos responsables directos, los independentistas que se saltan la Ley; que trasgreden las normas que rigen y salvaguardan nuestro Estado Derecho, nuestra Constitución y el Estatuto de Autonomía de Cataluña y que, además, lo hacen bajo la excusa de defender la democracia. En los últimos días la justicia ha actuado para desmontar la celebración de un referéndum ilegal. Tengo que alzar la voz en reconocimiento a la acción de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Estado y de todas las personas que están haciendo cumplir la Ley. El Gobierno, con Mariano Rajoy al frente, está actuando conforme a sus obligaciones y sigue siendo la mejor garantía de la convivencia pacífica y la defensa del Estado de Derecho. Es fundamental que en una democracia las autoridades públicas respeten la Ley y Puigdemont ha decidido agredir y transgredir el orden constitucional. Ante esto, la respuesta del Ejecutivo y el Poder Judicial ha sido impecable, proporcionada y firme. Y seguirá siéndolo frente a todos aquellos que intenten sembrar el caos y la discordia. El proyecto separatista pretende usurpar los derechos democráticos de los ciudadanos. La autodeterminación no está prevista en ninguna Constitución y el derecho a decidir que propone la Generalitat encubre la autodeterminación. Cada día se hace más evidente que el referéndum no va a celebrarse. Y, ante esta situación sin salida, la Generalitat y los partidos radicales que la apoyan, han intensificado sus provocaciones y su desprecio a la Ley. Buscan una respuesta desproporcionada y apelan al victimismo para seguir en su senda separatista. Frente a los que quieren traspasar la Ley; a los que atentan contra nuestro Estado de Derecho y arengan a las masas a salir a la calle a perturbar la armonía, se sitúan el Gobierno, el Partido Popular con el apoyo de PSOE y C´s y todos los demócratas que respetamos la Ley y creemos en la justicia. Qué no intenten engañarnos, esta es la mayor de las falacias a la que todos los españoles nos hemos enfrentado en muchos años. Cataluña es una parte esencial de España y debe seguir siéndolo. Y para garantizarlo el Gobierno seguirá actuando con mesura y contundencia. Legalidad, convivencia y democracia constituyen los límites que no se puede traspasar.