martes, 3 de septiembre de 2013

Contra los pirómanos

“Los que ayer fueron bosques y selvas de agreste espesura, donde envueltas en dulce misterio al rayar el día flotaban las brumas, y brotaba la fuente serena entre flores y mohos oculta, son áridas lomas que ostentan deformes y negras sus hondas grietas”. Es una estampa triste la que retrata aquí Rosalía pero es también, desafortunadamente, la realidad de la Galicia de hoy. Un año más, un verano más, nuestra comunidad, esa que acoge casi la mitad de la masa forestal existente en España, ostenta el fatídico récord de ser la más afectada por el fuego, de ser una inmensa columna de humo apestoso. La plaga volvió a extenderse por los montes gallegos y a esa voraz lengua incandescente poco le importa que lo que convierte en ceniza fuera antes pino, roble centenario, cepa vieja, hierba seca o incluso hogar anónimo o hacienda activa. No le importa ni la vida de la tierra, ni la historia de los árboles que devora, ni siquiera la riqueza medioambiental y económica que desvanece. A esos terroristas medioambientales que encienden la mecha, cualquiera que sea su variedad, desde los pirómanos aislados hasta los delincuentes organizados, poco parece importunarlos convertir la frondosidad de nuestros bosques en un paisaje lunar inhóspito y muerto; transformar la espesura, que tantas décadas necesitó para afianzarse, en un azabache, que tardará todavía más en desdibujarse. El sol y el viento alientan su descalabro. Pero ni la naturaleza ni tampoco las esporádicas negligencias, ante las que nunca hay que disminuir la atención ni bajar la guardia, son responsables de este dramático contexto. Los culpables son los de siempre. Y cómplices de ese mal y de eso dolor somos todos los que, ante ese ataque indiscriminado y sinsentido, nos mantenemos mudos y ciegos. No puede haber tolerancia, ni justificación, ni perdón para quien actúa de esta manera. Apelo a la responsabilidad y también a la respuesta ciudadana contra los incendiarios. Si, entre todos, no les paramos los pies, no habrá manera, por muchos medios humanos y materiales que dediquemos, de frenarlos y erradicar sus fechorías. Tolerancia cero para los pirómanos. E inmenso agradecimiento a los que, desde la primera línea, sean vecinos, brigadistas o fuerzas del orden, luchan para impedir el avance del fuego.

12 comentarios:

manto dijo...

Este es un problema casi irresoluble, a pesar que se ha legislado y se ha ordenado el monte gallego, seguimos con la misma historia todos los veranos.
Seguramente haya intereses creados en este tema ( bien económicos o bien políticos - los mas asquerosos sin duda).
El factor principal para solucionar esto , como apuntas, es entre todos, LA COLABORACIÓN CIUDADANA debe ser fundamental, con la denuncia y luego que la justicia con los instrumentos legales a su alcance haga que quien prenda fuego lo pague, lo pague duramente; no ya por lo que nos cuesta a todos estos medios antiincencios, sino por lo que queremos legar a nuestros hijos.

Anónimo dijo...

A este ritmo no quedará monte, ni en galicia ni en ningún lado
Hay que meter mano a esa gente que usa el fuego no se sabe bien para que.
Hay que darles duro

Anónimo dijo...

os nosos montes son un legado que debemos de preservar.
O que está claro xosé Manuel é que ninn os medios nin os cartos invertidos na educación dos rapaces con este tema sirve, xa que logo os lumes aumentan ano a ano
o único que serve e o exemplo, pirómano que pilledes, pirómano que PAGUE O CUSTE DO SERVICIO de apagalo lume cos seus bens, ate o embargo completo dos mesmos se fai falla
so así o que planta lume pensarao duas veces.
Os cartiños, é hai donde hay que apuntar para que o pensen duas veces

Anónimo dijo...

Viejo problema de difícil solución... Recuerdo que cuando era pequeño mi padre nos trajo un día un librito con un conejo guardabosques en la portada y una frase que decía: "Cuando el bosque se quema, algo tuyo se quema". Ya en esa época se hacía hincapié en la prevención de los incendios forestales y ya en esa época existían los pirómanos, los incendiarios, los grupos organizados, las barbacoas mal atendidas, la basura en las cunetas, etc., etc. Se intentaba concienciar a la gente del enorme problema que se nos venía encima.

Y hoy, años más tarde, después de pasar gobiernos de todos los colores y formas, seguimos con el mismo problema. Los medios para prevención y extinción de los que disponemos hoy en día son lo mejor de lo mejor pero nos sigue fallando el mismo eslabón de la cadena, el más débil: la implicación de la ciudadanía. Y aunque sí es cierto que hoy en día estamos mucho má simplicados que hace años, ¿hasta qué punto realmente lo estamos? Como bien dices, Xosé Manuel, "si entre todos, no les paramos los pies, no habrá manera, por muchos medios humanos y materiales que dediquemos, de frenarlos y erradicar sus fechorías". Por lo tanto ánimo, Xosé Manuel, para fortalecer - desde todos los órganos y estamentos públicos- el eslabón débil, el de la implicación al 100% de todos, para erradicar esta lacra que nos afecta a Galicia y, por ende, a España.

Anónimo dijo...

Concordamos Xosé Manuel
Apertas

Anónimo dijo...

Concordamos Xosé Manuel
Apertas

Jose dijo...

De eso se trata, de que los pirómanos paguen el precio más caro posible por el daño causado, y que sufran tb. el castigo más severo posible, a fin de que acaben lamentándolo mientras vivan y de que otros criminales en potencia se lo piensen dos veces.

Maria Lópezq dijo...

eu ainda digo mais
porque non se lles mira a filiación pol´ñitica os incendiarios?, aposto dobre contra sencillo a que teñen carnet do BNG ou ainda pior, de ANOVA.
leña cos incendiarios Xosé Manuel, que xa está ven de queimala nosa riqueza e herdanza

Anónimo dijo...

Buen articulo Xosé Manuel
Concordo

Anónimo dijo...

Buen articulo Xosé Manuel
Concordo

Anónimo dijo...

os pirómanos, lume!!!

que paguen, con cartos, cadea ou o que sexa, foto na prensa
que queimar o monte non saia gratis, duro con eles Xosé manuekl

Jose Angel dijo...

Prefiro omitir o que faría eu co pirómano de turno.